La Teletón 2026, que se realizará este 6 y 7 de noviembre, ha incorporado una estrategia publicitaria que busca conectar con las nuevas generaciones a través del lenguaje de las redes sociales y los videojuegos. Banco de Chile, tradicional aliado de la cruzada solidaria, apostó por la tendencia viral “Six Seven” para incentivar la participación y acercar la campaña a las audiencias más jóvenes.
La iniciativa incluye el videoclip “Teletón es Six Seven”, que, según cifras entregadas por Banco de Chile el 3 de noviembre, supera los 36 millones de visualizaciones acumuladas en Instagram, Facebook, YouTube y TikTok. La entidad también informó que el fenómeno ha generado más de 103 mil videos espontáneos en TikTok, publicados por usuarios, creadores de contenido y comunidades escolares.
La propuesta se extendió además al universo de Fortnite mediante “Desafío Six Seven”, una experiencia de juego en la que los participantes deben recolectar monedas virtuales y depositarlas en una sucursal digital de Banco de Chile para completar una misión. La actividad forma parte de “Gamers por Chile”, iniciativa que busca conectar el entretenimiento digital con la participación en la Teletón.
Una marca que busca conectar con nuevas generaciones
Para Carol Frost, directora de Publicidad de la Universidad Andrés Bello (UNAB), la campaña muestra cómo las marcas tradicionales están incorporando códigos culturales de las plataformas digitales para mantener su relevancia ante públicos más jóvenes.
“Con ‘Six-Seven’, Banco de Chile lleva su vínculo con la Teletón al lenguaje de las tendencias virales y los videojuegos”, explica la especialista.
Esta estrategia permite actualizar la comunicación de una marca asociada durante décadas con la campaña solidaria y trasladar su mensaje hacia espacios donde niños, adolescentes y jóvenes participan de manera cotidiana.
Sin embargo, Frost plantea que el alcance digital no debería ser el único criterio para evaluar una acción de estas características.
“Es una forma de actualizar la marca y acercarse a nuevas generaciones, pero evolucionar no significa que todo valga para todas las marcas: la pertinencia no se mide solo en reproducciones, sino también en coherencia y responsabilidad frente a las audiencias”, advierte.
En esa línea, el fenómeno abre una discusión que trasciende los resultados de visualización: cómo las estrategias publicitarias aprovechan las tendencias virales para generar identificación y participación, particularmente cuando parte de su audiencia está compuesta por menores de edad.

De las mascotas publicitarias a los memes y videojuegos
Aunque las plataformas digitales han transformado la manera en que se desarrollan las campañas, la búsqueda de conexión con el público infantil no es nueva.
Históricamente, la publicidad ha utilizado personajes, premios y elementos de entretenimiento para atraer la atención de niños y niñas, quienes también pueden influir en las decisiones de consumo y participación de sus familias.
Frost explica que esa dinámica continúa vigente, aunque los recursos creativos y los espacios de interacción han cambiado.
“Hoy cambian las plataformas, pero esa lógica puede mantenerse: antes fueron las mascotas y los premios; ahora también son los memes y las experiencias de juego”, señala.
En ese contexto, la incorporación de una tendencia viral a una experiencia como Fortnite representa una forma de extender el contacto con la marca más allá de la publicidad tradicional. El mensaje deja de estar presente únicamente en un comercial o publicación digital y pasa a formar parte de una actividad en la que los usuarios participan directamente.
Sin embargo, cuando estas iniciativas buscan convocar a niños y adolescentes, también resulta necesario considerar su capacidad para distinguir entre entretenimiento, publicidad y llamados a la participación.

¿Dónde están los límites de la publicidad dirigida a niños?
La utilización de recursos virales y videojuegos adquiere una dimensión particular cuando se trata de campañas que promueven causas solidarias.
En Chile, el Código Chileno de Ética Publicitaria establece criterios especiales para la comunicación dirigida a menores de edad, considerando sus características de desarrollo y su mayor vulnerabilidad frente a determinadas formas de persuasión. Entre otros aspectos, contempla resguardos para que las apelaciones a la solidaridad no exploten su inocencia ni generen sentimientos de culpa.
Para Frost, la discusión no consiste en cuestionar que las campañas solidarias utilicen herramientas de entretenimiento, sino en reflexionar sobre los límites de la influencia publicitaria.
“En una campaña solidaria, la pregunta no es si está mal entretener o convocar a la infancia, sino dónde está el límite entre promover la participación y convertir a los niños en instrumentos de influencia sobre sus familias”, plantea.
La académica es cuidadosa al evaluar la iniciativa de Banco de Chile y precisa: “No podría afirmar que esta campaña haya cruzado un límite”.
Su reflexión apunta, más bien, a la necesidad de examinar las estrategias que utilizan las marcas para acercarse a las nuevas generaciones, incluso cuando están vinculadas con objetivos socialmente valorados.
Así, el caso de “Six Seven” permite observar una de las transformaciones de la publicidad contemporánea: la capacidad de integrar tendencias digitales, entretenimiento y participación en torno a una causa. Pero también recuerda que el éxito de una campaña no solo se juega en su viralidad, sino en la responsabilidad con que construye su relación con las audiencias.