Detrás de cada embarcación, de las redes de pesca y de los productos del mar que llegan diariamente a las mesas de miles de familias, existe el trabajo de mujeres que, durante generaciones, han sido fundamentales para el desarrollo de la pesca artesanal en América Latina.
De acuerdo con antecedentes de la FAO recogidos en un reportaje sobre la actividad pesquera latinoamericana, las mujeres representan hasta el 90 % de la fuerza laboral en determinadas etapas previas y posteriores a la captura.
Sus labores abarcan diversas actividades: preparación de redes, encarnado, limpieza, fileteado, ahumado y comercialización de productos del mar. A esto se suma la participación directa en faenas de pesca, la recolección de recursos marinos y la transmisión de conocimientos ancestrales vinculados a los territorios costeros.
Pese a esta contribución, su trabajo continúa enfrentando brechas de reconocimiento, valoración económica y condiciones laborales.

CHILE: UN AVANCE HISTÓRICO EN EL RECONOCIMIENTO
En Chile, tras dos décadas de organización y trabajo colectivo, la Red Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal logró impulsar una legislación orientada a reconocer formalmente el aporte de las mujeres en el sector pesquero artesanal, marcando un avance significativo para sus derechos y visibilidad.

COLOMBIA: GUARDIANAS DE LOS MANGLARES
En el Pacífico colombiano, las mujeres piangüeras mantienen viva la recolección ancestral de moluscos entre las raíces de los manglares. Esta actividad representa una fuente de alimentación, sustento económico y preservación de prácticas tradicionales para numerosas familias y comunidades costeras.

RECONOCIMIENTO, DERECHOS Y LIDERAZGO
Desde la Red Iberoamericana de Mujeres de la Pesca Artesanal (RIPAPE) se destaca la importancia de avanzar en el reconocimiento, los derechos y el liderazgo de las mujeres que forman parte de esta actividad productiva.
Su contribución no solo sostiene la economía de numerosas comunidades costeras, sino que también resulta fundamental para la protección de los ecosistemas marinos, la conservación de las tradiciones y la continuidad de la pesca artesanal.
Reconocer a las mujeres de la mar es también valorar la historia, la identidad y el futuro de las comunidades que viven de los recursos del océano.
Sin mujeres no hay futuro para la pesca artesanal.