Las tarifas eléctricas registrarán un nuevo incremento a contar del próximo 1 de julio, acumulando un alza promedio a nivel nacional del 4,9%. Los factores detrás de este reajuste están asociados a variables económicas externas como el valor del dólar, el IPC de Estados Unidos y el precio de los combustibles.
El impacto de esta actualización tarifaria afectará de manera muy desigual a los usuarios dependiendo de la zona geográfica donde residan. Por ejemplo, en la región Metropolitana el aumento estimado para los clientes de Enel será de un 2,7%, la cifra más baja reportada.
El escenario más complejo se vivirá en el sur del país, particularmente en zonas de la región de Los Lagos abastecidas por la empresa SAESA. En estas comunas, los clientes residenciales experimentarán incrementos que rozarán el 16%, lo que equivale a casi el doble del promedio del país.
Ante este panorama, el Ejecutivo planea ingresar la próxima semana un proyecto de ley de mitigación para amortiguar el impacto financiero en los hogares. Parlamentarios de distintos sectores ya adelantaron que exigirán ampliar la cobertura del subsidio para proteger a la clase media y a los arrendatarios.