Las protestas en Irán ya dejan al menos 200 manifestantes muertos, entre ellos niños, y más de 2.000 personas detenidas, según organizaciones de derechos humanos. Se trata de las mayores movilizaciones desde 2022, originadas por el deterioro económico y el alto costo de la vida.
Las manifestaciones comenzaron en el Gran Bazar de Teherán y se extendieron a varias ciudades del país. La ola de protestas representa el mayor desafío al régimen del ayatola Ali Jamenei en los últimos años, mientras las autoridades responden con una fuerte represión policial y militar.
En paralelo, el gobierno iraní endureció su discurso y amenazó con aplicar la pena de muerte a quienes participen en disturbios. Pese a ello, mujeres jóvenes continúan protestando públicamente, incluso quitándose el hijab, mientras aumenta la tensión internacional tras advertencias desde Estados Unidos.